Entre el primer y el tercer mes, el cuerpo se acostumbra. Las molestias digestivas se atenúan, el apetito se mantiene más bajo y el peso empieza a bajar de forma constante (con frecuencia entre un 3% y un 10% del peso corporal hacia las doce semanas, la mayoría en torno al 5–7%). La dosis suele alcanzar su nivel de mantenimiento. Esta fase es menos intensa que el inicio, y eso es buena señal.
Cómo cambia mi cuerpo entre el mes uno y el tres
Las primeras semanas son ruidosas. A partir de la semana cuatro o cinco, casi todo se calma.
Tu estómago se ha acostumbrado a vaciarse más despacio, y la parte del cerebro que decide cuándo tienes hambre ha bajado el volumen y se ha quedado ahí. Es lo que se llama alcanzar el estado estable: la respuesta del cuerpo ya no cambia mucho de una semana a otra.
Las náuseas, si las tuviste, suelen desaparecer hacia la semana seis o siete en la mayoría de las personas. El estreñimiento puede durar algo más; hidratación, fibra y movimiento ayudan, y tu médico puede recomendarte algo concreto si hace falta. La dosis sigue subiendo en escalones de cuatro semanas según las fichas técnicas autorizadas por la AEMPS, y hacia el tercer mes la mayoría está en la dosis de mantenimiento o cerca.
¿Por qué el peso baja distinto en esta fase?
Al principio la báscula se mueve poco. En esta fase se mueve más, pero de forma menos espectacular de lo que la gente espera. La pérdida típica está entre un 3% y un 10% del peso corporal hacia las doce semanas, con la mayoría en torno al 5–7%. Algunas personas están por encima, otras por debajo.
Lo importante no es la cifra exacta, sino el patrón: el peso baja semana a semana, con algún parón breve. Eso es normal y biológico; el cuerpo no baja en línea recta. Antes del tercer mes no se considera un estancamiento real, sino una recalibración. Si te has parado y no entiendes por qué, hay una guía aparte sobre el estancamiento de peso.
Lo que no ves en la báscula también cuenta: comes menos de forma natural y la presión mental sobre la comida es más baja. Esa es la maquinaria del peso bajando, aunque la cifra no lo refleje el mismo día.
Cuándo el tratamiento se vuelve rutina
Al principio, el tratamiento es un acontecimiento semanal: te acuerdas del día, lo apuntas, lo planificas. A partir del segundo mes se convierte en algo que haces sin pensarlo. Esto es buena señal: significa que tu cuerpo y tu cabeza lo han incorporado al fondo de la vida, y la adherencia a largo plazo, que es lo que de verdad importa, se construye en esta fase.
Ayuda elegir un día fijo de la semana para tu dosis y respetarlo, anotarlo en el calendario del móvil y llevar el material si viajas (las fichas técnicas de la AEMPS recogen cómo conservarlo). Si una semana se te olvida, no es un drama: tu médico te dirá cómo retomar la pauta.
Cómo aprovecho bien estos meses
Tres cosas que las sociedades científicas españolas (SEEDO, SEEN) consideran centrales en esta fase:
Proteína suficiente. Al perder peso también se puede perder músculo si no comes bastante proteína. La pauta general sitúa el aporte en torno a 1,2 a 1,5 gramos por kilo al día; tu médico lo concreta. Pollo, pescado, huevos, legumbres, lácteos: una porción en cada comida.
Algo de fuerza. Dos o tres sesiones por semana con peso del cuerpo o cargas ligeras protegen el músculo y ayudan a que lo que pierdes sea sobre todo grasa.
Dormir. Dormir poco sube las hormonas del hambre y baja la saciedad. Si te cuesta, dilo en la consulta; forma parte del cuadro que tu médico sigue.
Cuándo no es para mí
Algunas situaciones pueden hacer que el tratamiento deba revisarse durante esta fase:
Embarazo o planificación de embarazo en los próximos meses.
Aparición de enfermedad activa de la vesícula biliar (cálculos sintomáticos, colecistitis).
Intolerancia digestiva que persiste más allá del tercer mes a pesar del ajuste de dosis.
Cambios importantes en otras condiciones de salud que afecten a tu indicación.
Algunas señales requieren contacto inmediato con tu médico o, según el síntoma, atención médica urgente:
Busca atención sin esperar si aparece…
Dolor abdominal intenso y persistente que se irradia a la espalda, sobre todo con vómitos. Puede ser pancreatitis aguda.
Vómitos persistentes que impiden mantener líquidos más de un día, o signos de deshidratación.
Dolor en la parte alta derecha del abdomen, sobre todo tras comidas grasas, con o sin fiebre.
Reacción alérgica: erupción extensa, hinchazón de cara, labios o lengua, dificultad para respirar.
Cambios bruscos del ánimo o pensamientos de hacerte daño. La revisión europea de seguridad cerrada en abril de 2024 no encontró una relación causal con el tratamiento, pero la vigilancia continúa y cualquier cambio conviene comentarlo sin esperar.4
Preguntas frecuentes
¿Es normal que el peso baje más despacio que el primer mes?
Suele ser al revés. Las primeras semanas la báscula se mueve poco, y entre el segundo y el tercer mes es cuando la pérdida se vuelve más constante. Si en tu caso ha pasado al contrario, comentárselo a tu médico forma parte del seguimiento: puede ser un ajuste de dosis o algo del estilo de vida que merece revisión.
¿Cuándo voy a llegar a la dosis de mantenimiento?
Depende del medicamento y de cómo lo tolere tu cuerpo. La mayoría de las personas alcanzan la dosis de mantenimiento entre las semanas 12 y 20, en escalones de cuatro semanas. Si tu cuerpo no tolera un escalón, la subida se ralentiza. No hay urgencia clínica en llegar a la dosis máxima en el plazo estándar.
Si me salto una dosis, ¿qué hago?
Depende de cuánto tiempo ha pasado. Si te das cuenta en los dos primeros días, suele poderse retomar cuanto antes. Si han pasado más, conviene esperar al siguiente día habitual. Contacta con tu médico si tienes dudas.
¿Puedo beber alcohol en esta fase?
Con moderación, sí. El tratamiento puede cambiar cómo notas el alcohol (algunas personas se sienten afectadas antes). Si bebes habitualmente, dilo en la consulta; en algunos casos vale la pena ajustar.
¿Voy a perder masa muscular?
Cualquier pérdida de peso conlleva alguna pérdida de músculo. Lo que marca la diferencia es la proteína suficiente y algo de ejercicio de fuerza. La pauta general sitúa el aporte en torno a 1,2 a 1,5 gramos por kilo al día, junto con dos o tres sesiones de fuerza por semana. Con esos dos hábitos, la pérdida se concentra mucho más en grasa.
¿Cuánto tiempo voy a estar con el tratamiento?
Suele ser de largo plazo. Cuando se suspende, el peso tiende a recuperarse parcialmente; eso no es un fracaso del tratamiento, es la biología del peso. La conversación sobre cuánto seguir, y cómo es el mantenimiento, llega en el siguiente paso del recorrido.
Próxima revisión programada: noviembre de 2026, o antes si se actualiza la información de seguridad en CIMA-AEMPS, o si la SEEDO o la SEEN publican nuevas guías sobre el manejo de la obesidad.
Fuentes médicas
Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Recomendaciones para el manejo del peso. Documento de consenso, 2022 y actualizaciones posteriores. seedo.es.
Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Documentos de posicionamiento sobre el aporte proteico y el ejercicio de fuerza durante la pérdida activa. seen.es.
Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Fichas técnicas y pautas de conservación de los medicamentos autorizados. Centro de Información online de Medicamentos (CIMA). cima.aemps.es.
Agencia Europea de Medicamentos (EMA), Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia (PRAC). Revisión sobre pensamientos suicidas y autolesivos, concluida en abril de 2024.